sábado, 24 de diciembre de 2011

Sé que morís por descubrir qué lugar ocupás en mi cabeza
y que no te deja dormir en paz saber si estás en mi lista negra.

En mi lista hay traidores, hay deudores,
acreedores y rencores que una vez fueron amores,
hay fingidos salvadores vestidos de predicadores,
hay santos y pecadores peores que los roedores.
Hay difamadores y desagradecidos,
a los que hice favores y ahora se hacen los desentendidos.
Hay vencedores vencidos y empedernidos dictadores,
perdón que insista pero mi lista es para estos forajidos
el más temido de los tumores.
Están los proxenetas de la A hasta la Z,
está Romeo, está Julieta, el macho alfa y el beta,
y ya se pone inquieta la gente cuyo nombre rima con 'eta'.
En mi lista está ese, el que no volvió diciendo 'voy al baño y vuelvo',
y está ese que se fue con lo prestado diciendo 'ya te lo devuelvo'.
A nadie absuelvo ni soy complaciente, en mi lista hay incluso algún pariente.
No es por meter cizaña pero en mi lista no hay reset.
Cuando la leo se retuercen mis entrañas, se remueven telarañas,
el aire se espesa y empaña y se corta con gillete,
así es la cosa, mi lista es más peligrosa que una piraña en el bidet.
En mi lista hay gente que se pasó de lista,
además están esos que no estuvieron cuando yo esperaba que estuvieran ahí,
y los que de mí se rieron cuando caí, esos también están aquí,
mi lista es amarga y es más larga que el número pi.
Mi lista es mi tratamiento en épocas de abatimiento,
es mi escondite y mi aliento frente al padecimiento,
es mi primer y único mandamiento, es un documento,
y en ella están los nombres causantes de mi sufrimiento.
No miento, mi lista es mi instrumento y no sabe de miramientos,
así que lo siento, que la muestre o que la preste,
va a ser más difícil que verle la sombra al viento.
le faltaba color al blog.

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